martes, enero 09, 2007

Encuentro (i)

Cuando entré en su habitación la encontré tal como me dijo en su último correo: sentada al borde de la cama, esperándome, con una delicada lencería que me volvería loco.

Así fue. Hice como me indicó: me desnudé lentamente, sin dejar de mirarla ni un segundo, a los ojos, a sus tetas, a sus piernas abiertas, a su coño levemente tapado.

Continué según sus instrucciones: me acerqué a ella, nos besamos, dejamos que durante unos minutos nuestras lenguas se reconocieran, jugaran, se provocaran. Mis manos jugaron bajo su sostén, entre sus piernas, bajo su tanga, se entretuvieron humedeciéndose en su coño. Luego me retiré, saboreé mis dedos y me quedé de pie frente a ella.

Ella miró mi capullo erecto, y sin retirar la mirada, me dijo, "haz lo que me prometiste".

Se tumbó en la cama, y yo comencé a besar y acariciar todo su cuerpo. Lentamente. Saboreando cada beso, cada roce. Sus pezones se endureciendo bajo su sostén, su sexo humedecía su tanga, y su respiración se aceleraba por momentos.

Me puse a horcajadas sobre ella, y le dije: "ya sabes que tienes prohibido moverte".

Así, encima de ella, agarré mi capullo, húmedo, babeante, y comencé a acariciarlo. Quería disfrutar de mi placer, viéndola a ella excitada, sus ojos clavados en mi capullo, en mi mano, siguiendo mis movimientos. Me masturbé lentamente, provocándola con mis gemidos, con los movimientos de mi cuerpo, hasta correrme en un delicioso orgasmo que dejó sus tetas llenas de mi semen.

Su mirada era ahora suplicante. "Hazlo" me dijo.

Me agaché y lamí sus pechos. Recogí lo que pude de mi semen con la boca y me acerqué para besarla. Ella bebió de mi boca con sed, con ansia, casi con necesidad.

Entonces me coloqué entre sus piernas, retiré su tanga totalmente empapado, y comencé a lamer su delicioso, húmedo e hinchado chocho. Sus gemidos fueron instantáneos, y animaron el trabajo de mi lengua entre sus delicados labios, sobre su clítoris completamente duro, mientras introducía dos dedos en su vagina.

Tardó poco en acelerar la respiración, intensificar sus gemidos, y correrse en un largo e intenso orgasmo que la dejó sudorosa y temblorosa sobre la cama.

Y aún no me había incorporado cuando oí su voz: "aún no hemos terminado".

(Dedicado a ti, ya sabes)

7 comentarios :

Alba dijo...

Me gusta. Estoy deseando que continues...

Besos desde el agua.

Anónimo dijo...

"Ti"sigue inspirando así al maestro.Me encanta que nos haga participes de sus momentos de intenso placer, porque todos terminamos disfrutando.Un beso Arnand.Dana.

casilda dijo...

Deseando que sigas .....

venus dijo...

Eso es todo?

Mmmmmmmm no se vale, me quedé con ganas de más....

Escribe pronto

Besos erotizados

TERESA dijo...

¿como sigue?...

Anónimo dijo...

Sigue... no pares!
... y esa foto... ummmmmmm

Besos muy, muy... uffffffff

Saitam dijo...

Qué decir?
Exquisito...
Sólo que la lengua también debería penetrar