Mañanas
Entran los primeros rayos de sol por la ventana, siento tus labios que rozan suavemente los míos, los entreabres y tu humedad y cálida lengua empieza a recorrerlos buscando una abertura por la que invadir mi boca: no pares, despiértame así y no nos levantemos hasta empapar esta coma con nuestro deseo y el aroma de nuestros sexos.
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