Dormí genial, me levanté descansado, salí a hacer ejercicio, me di una ducha que dejó mi cuerpo fresco y mi mente despejada, y ahora que disfruto del café de la mañana oliendo a lo lejos el mar me ha dado por preguntarme “¿qué tendría que pasar ahora para que siga siendo un día fantástico?”.

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