Quizás algun día te olvides de mi, incluso puede que ya lo hayas hecho, pero jamás podrás olvidar todas las sensaciones vividas estando juntos.
Empecé a lo tonto con otro blog, se colgó, y quiero seguir escribiendo, excitándome y excitando... Os invito a pasar, leer, ver, comentar.
No hubo cita donde, unas veces al azar y otras de manera premeditada, uno o varios de aquellos juguetes no saliera de su escondite y participara de manera más o menos activa como complemento morboso, excitante y también divertido, siempre compartido, fuente de placer y sintiéndose libres a la hora de explorar todas sus posibilidades.
Imágenes traviesas y recuerdos de orgasmos deliciosos
Puedo parar y quedarme mirándote un buen rato, acariciándote con la mirada mientras mis ojos graban en la retina cada centímetro de piel, cada curva que me reta, puro vértigo al pensar en recorrerlas una y mil veces con mis dedos, cada vez más osados y desafiantes, cada vez más exploradores, recorriendo nuevos caminos, surfeando olas, navegando humedades y desatando tempestades.
Puedo parar, pero ten por seguro que no solo voy a mirarte.
Tras varios meses sin saber nada el uno del otro me llegó uno de esos mensajes que te remueven el poso de barro que tienes en el corazón y te consigue enturbiar el alma y la sensibilidad de la piel: “esto nos quedó por probar, yo entre tus piernas y una caricia tuya eterna y lubricada por mis pezones, ¿hasta donde crees que me habrías conseguido llevar?”
Nunca lo sabremos, aunque ella estaba segura del final.
De mis fantasías. O quizás de algún recuerdo.
“Hagámoslo pausado.
Desnudémonos despacio.
Llenemos nuestros labios y piel de besos lentos y húmedos.
Siéntate y deja que me clave tu polla centímetros a centímetro, porque quiero exprimir cada sensación, cada oleada de placer con cada pequeño avance hasta que quede totalmente engullida por mi coño hambriento de ti.
Y ahora bailaré con ese ritmo que te hace el amor y te folla al mismo tiempo, ese que desea que nuestra unión sea eterna e interminable, ese en el que leo tus jadeos para acelerar o parar, ese con el que nos torturamos buscando el límite de nuestra resistencia y deseo para descubrir que es solo un límite físico, que podríamos vivir en ese estado casi místico de placer y conexión en el que la meta del orgasmo no tiene sentido sin cada uno de los segundos en los que nuestros cuerpos, sexos y almas se han sentido fusionados, unidos, uno”.
Hay un pequeño duende dentro de mi que se encarga de recordarme a diario que no sé el cómo ni el cuándo, pero que algún día coincidiremos tú y yo en el tiempo y en el espacio.
Puede que tú necesites un abrazo, y puede que yo muera por dártelo: tu espalda pegada a mi pecho, mis labios recorriendo tu cuello, una de mis manos en tus pechos y la otra explorando tu sexo.
Sin prisa.
Conectando nuestra respiración.
Dirigiendo con tus jadeos el ritmo húmedo de mis dedos.
Sintiendo el aliento de tu orgasmo en mi boca.
Sabiendo que solo es el comienzo.
Dormí genial, me levanté descansado, salí a hacer ejercicio, me di una ducha que dejó mi cuerpo fresco y mi mente despejada, y ahora que disfruto del café de la mañana oliendo a lo lejos el mar me ha dado por preguntarme “¿qué tendría que pasar ahora para que siga siendo un día fantástico?”.
A veces cierro los ojos y saboreo tu sonrisa, otras enredo mis dedos en tu cabello, también en ocasiones buceo entre tus pechos pero hoy es así como te sueño: dispuesta, preciosa, elegante, ansiosa por recibir mis caricias, entregada al roce de mi lengua, abierta al placer y sintiéndote mía.
Y no sé si siento la una o la otra o una mezcla de ambas, pero por favor si empiezas, no pares.