Aquel neceser era toda una caja de sorpresas en cuanto a tamaños, formas, usos y colores, y fue compañero de viajes y de encuentros mientras aquella aventura duró.
No hubo cita donde, unas veces al azar y otras de manera premeditada, uno o varios de aquellos juguetes no saliera de su escondite y participara de manera más o menos activa como complemento morboso, excitante y también divertido, siempre compartido, fuente de placer y sintiéndose libres a la hora de explorar todas sus posibilidades.
Imágenes traviesas y recuerdos de orgasmos deliciosos

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