jueves, diciembre 14, 2017

Caricias

Caricias.

Me acaricias.

Me tocas.

Y sé, y sabes, que puedes dominarme, tenerme, torturarme, hacerme aullar, matarme de placer y llevarme hasta el más intenso de los orgasmos a tu antojo.

¿Me acaricias?





domingo, diciembre 10, 2017

Tardes


Hay tardes en las que el uno se dedica al otro.

Tardes en las que ella se relaja y el la acaricia despacio, sólo buscando el mejor orgasmo.

Ella se recuesta y el la abraza, y mientras acarcicia sus pezones, va buscando despacio entre los pliegues de su vulva.


A veces el agarra sus nalgas como a ella sabe que le gusta, y juega en el surco que dejan sus glúteos.

Ella abre sus piernas y se abandona a las sensaciones que los dedos y los labios de el le van regalando.

Y aunque ella aún no es consciente, el le arranca los mejores orgasmos, esos en los que tiene que pedir desesperadamente "BASTA", cuando a la par que una mano resbala en su clítoris, uno de sus pezones es aprisionado entre los dientes y en su ano siente la húmeda visita de un dedo.

Hay tardes en las que el sexo es muy sencillo. Pero delicioso.

domingo, noviembre 26, 2017

Diario íntimo (rescatado de hace 10 años)

Este post comencé a escribirlo en agosto del 2007.  Y aquí se quedó, en borradores.  No se si por pudor mío o por qué, pero curioseando en esos posts nunca publicados, me lo he encontrado, lo he releido y he decidido terminarlo y publicarlo. Casi lo había olvidado, pero descubrí que para el placer, los límites a veces los tenemos en nuestra cabeza. 


Querida:

Ya sabes que siempre ha sido un placer hablar contigo, contarte cosas y leer las tuyas, y que te había comentado el morbo que en ocasiones había sentido a lo largo de nuestras charlas al entrar en temas más íntimos.

Has de saber que el morbo, el placer, se multiplicó el día en que la conversación fue más allá, subió la temperatura, y a través de nuestras cams compartimos algo más que una conversación.


Empecé a excitarme cuando me contaste que el día anterior te habías comprado un vibrador en un sex shop y me enviaste el enlace de una página web para que lo pudiese ver. Me contaste con algunos detalles como lo habías estrenado por la noche en tu cama, y te conté como a mi me encantaría que a mi pareja le gustase jugar con uno.


De hecho te conté que le había comprado uno hace unos años,  pero que estaba sin estrenar. Fuí a buscarlo, encendí la cam y te lo enseñé. Me sorprendiste con tu pregunta: "¿Nunca lo has utilizado tú? Tengo un amigo que lo usa para estimularse el punto G mientras se masturba".


Jamás se me había ocurrido, y, la verdad, al principio me dió un poco de aprensión la idea, aunque no sé, en ese momento también pensé que por qué no probar.  Había leido sobre el punto G masculino y sentía curiosidad.


Fué entonces cuando te conté que me había excitado con la conversación. Tu me veías por la cam y me preguntaste que qué iba a hacer. Te lo dije sin rodeos: me iba a masturbar.


Yo no tenía claro qué me ibas a contestar, pero en seguida me propusiste que lo hiciera en la cam si aquello me gustaba... aquello me volvió loco, pero te propuse que conectases la tuya, verte al menos tu cara. Cuando ya te estaba viendo me volviste a sorprender con una pregunta: "¿quieres jugar? ¿harás todo lo que te diga?"


Me moría de ganas por hacerlo, te dije que sí, y pudiste comprobar que obedecí cada una de tus instrucciones.


Siguiendo tus indicaciones, comencé desabrochando mi camisa y tocando mis pezones. Humedecí mis dedos con saliva y seguí apretándolos despacio. Me quité el pantalón y el slip, y me incorporé y pudiste ver mi polla totalmente erecta mecida por mi mano.


Acaricié mi capullo, siempre siguiendo tus instrucciones. Luego agarré mi polla por el tallo, y comencé a mover la mano arriba y abajo. Con la otra agarré mis huevos y los apreté. Tu mirabas.


Me volviste a sorprender. Me pediste que cogiera el vibrador y lo pusiera en marcha. Me pediste que lo pasara por mi capullo.  Lo acerqué y sentí por primera vez aquella deliciosa vibración en las zonas más sensibles de mi glande.
 

Me preguntaste "¿te gusta?"... ¡Claro que me gustaba! Era excitante, nuevo y diferente.  Y seguí un rato, explorando, mientras tu mirabas boquiabierta mis movimientos, hasta que volviste a hablar: "Ahora quiero que eches un poco más atrás la silla, y que te pongas cómodo, abierto... vas a agarrar tus huevos, quiero que los sientas y que sientas la presión en ellos, y que ensalives tu mano y vuelvas a acariciar tu capullo".


Me eché hacia atrás, me abrí de piernas e hice lo que me acababa de pedir.  Yo estaba súper excitado, y hubiese seguido así, acariciando despacio mi glande, hasta correrme, pero en seguida volviste a hablar:


- "Chúpate un dedo... así... ahora quiero que lo acerques a tu ano y acaricies la entrada"


Yo lo hice... me dió un poco de reparo estar así, frente a ti, a pesar de la distancia, mientras me mirabas, abriéndome más de piernas sobre la silla para que vieses como mi dedo jugaba en la entrada de mi ano.  Me daba reparo pero me estaba gustando la sensación.


-"Introdúcelo un poco, despacio.  Si necesitas, dale más saliva".


Mi dedo comencó a entrar... lentamente... hasta notarlo entero dentro mientras la mano libre continuaba acariciando mi capullo.


Tu mirada y tu cara te delataban, pero te pregunté "¿te estás excitando?", a lo que contestaste "uff... muchísimo... pero no pares... sigue notando el dedo, muévelo, sácalo, siente si entra bien".


La resistencia inicial de mi ano y mi cabeza se iban diluyendo, y me dejaba llevar por tus instrucciones y mis sensaciones.


Sabía que me ibas a pedir más y no me equivoqué: "ahora quiero que cojas el juguete y lo chupes bien, que lo lubriques".  Lo hice, mirándo tus ojos.  Me excitaba ver lo que estaba provocándote a ti también, y los movimientos de tus manos bajo la mesa te delataban.


"Acércalo a la entrada de tu culo y ponlo en marcha".  Lo hice, noté la vibración y me sorprendió la sensación tan placentera que podía arrancar de esa zona de mi cuerpo.  Lo dejé unos instantes hasta que me dijiste "empuja un poco, que entre, despacio.... no te vayas a hacer daño".


Empujé.  Despacio. Abierto de piernas deslicé despacio el juguete dentro de mi ano.  Te dije "me cuesta... me duele un poco... pero me encanta la sensación".  Confiaba en ti, y que me ibas a descubrir algo nuevo.

"Sigue despacio... quiero que lo muevas y sientas la vibración... busca el punto que más placer te de, delante, lo sentirás seguro con la vibración... dime cuando lo encuentres y sigue allí sin dejar de acariciarte la polla".


Me sorprendió que había entrado casi todo el vibrador en mi ano... y que la sensación, a pesar de la resistencia inicial, era deliciosa.  Lo moví bien abierto, para que lo vieras dentro de mi, y dí un respingo al notar ese punto... yo ya casi jadeaba y no podía hablar.  Sentía sensaciones nuevas, deliciosas, un placer que irradiaba desde dentro, recorría mi cuerpo, mis entrañas, mi polla.


Entonces tu echaste hacia atrás tu silla, y me enseñaste como estabas, desnuda de cintura para abajo, tus dedos en tu clítoris.Entonces alargaste la mano y me enseñaste tu juguete, aquel que había iniciado nuestra conversación, y comenzaste a follarte con el,  uno de esos que a la par tienen una parte que alcanzaba a acariciar tu clírotis mientras te lo introducías.   Verte así me puso aún más cachondo.


Me pediste que no parara, que siguiera, que quería que me corriese así, que lo hiciese con la vibración y la presión del juguete en ese nuevo y delicioso punto de placer.


Era delicioso... la vibración, mi culo lleno con una sensación nueva y extraña, mi mano en mi capullo... jadeaba...  estaba excitadísimo y me movía y gemía como jamás antes a la hora de masturbarme, y grité como nunca al correrme entre espasmos, llenando mi vientre de semen y escuchando tu orgasmo en la pantalla.  


Nos quedamos un rato medio agotados... nos compusimos un poco y, ya más tranquilos, me preguntaste si me había gustado.  Ya lo habías visto tu directamente, pero te conté cuanto me había gustado, y te describí como pude esas nuevas sensaciones... además todo lo que supuso seguir tu guía, tus instrucciones.

Me comentaste que quizás a partir de ese momento le daría más juego al vibrador.  He de decir que sí.  Que a veces, excitado, si estoy tranquilo, lo saco de su escondite y me da un extra de placer.  

Aunque nunca ha sido como aquella primera vez, contigo como guía, como espectadora, cómplice y compañera de orgasmos.

martes, noviembre 21, 2017

Otoño

Medio día, otoño, una ciudad de mediano tamaño en la que dos amantes están a punto de despedirse.

Un parking, entre sus dos coches y al ir a decirse adiós, se funden en besos, en caricias que se pierden entre las ropas, una mano que sube por los muslos arrastrando su falda, busca la humedad deliciosa del sexo que tanto desea, y con sus dedos arranca un orgasmo que retumba en aquella planta casi desierta.

De vuelta a casa, el recibe un mensaje: "He tenido muchos amantes, pero hasta hoy, ninguno había conseguido que me corriera con sus dedos".

Quizás fue porque aquellos amantes sólo pensaron en su placer, y no en el placer de ella.

 Y mucho menos, en el placer que supone dar placer.



 




¿Tienes tiempo?

Este post lo tenía en borradores... no se por qué... pero es de hace muuuucho tiempo.
Un placer rescatarlo...

¿Tienes tiempo?

Porque tengo hambre... hambre de ti.

Porque hace dias que deseo recorrerte con mis labios y disfrutar de cada instante en que rocen cada pedacito de tu piel.

Porque mis deseos más íntimos son situarme de nuevo entre tus piernas y alcanzar a besarte largo, intenso.

Porque sueño con recorrer el camino de tu mandíbula, de tu cuello, de tus pechos, de tus caderas, de tus muslos, mientras siento agitarse tu respiración.

Porque ansío el momento en que mi lengua saboree la deliciosa humedad que comineza a inundar tu sexo, recorrerlo, explorarlo, catarlo...

Porque hoy tengo todo el tiempo de disfrutar dándote placer, de sentirte gozar, de escuchar tus gemidos, de lamer hasta que te inunden los orgasmos que desees o puedas gozar... ¿tu tienes tiempo?






































domingo, noviembre 12, 2017

Placer compartido


Llega silencioso, pero no interrumpirá la escena que le espera.

Ella ignora su presencia y sigue con sus caricias, con su abstracción excitada sabiénsose contemplada.

El siente como su polla pide alivio, se desnuda, y queda plantado frente a ella, observando, disfrutando.

Ella recorre con sus dedos su sexo, juega en su clítoris, busca alargar un poco más su placer mientras se deja llevar por imágenes imaginadas o vividas, por caricias deseadas o sentidas, por labios ansiados o besados.


El mueve su mano alrededos del capullo desnudo, masturbándose al compás que le marca ella.

Ella, dominante en la distancia, decide con sus movimientos cuando el acelerará los suyos.


El, ansioso, seguirá las órdenes que marca el ritmo de los dedos en el sexo húmedo de su ama amada.


Ellos se correrán, para si mismos, para el otro.
Porque esto también es placer compartido. Sexo compartido. 
 Orgasmos compartidos. Masturbación compartida. Semen compartido. Momentos compartidos.




Porque sí. Me gusta masturbarme. Disfruto mucho con ello. Pero cuando no estoy solo, el placer su multiplica.  Y si ella me acompaña... si ella me acompaña, entonces es sublime


lunes, noviembre 06, 2017

Recuerdo, guardo, veo


Recuerdo noches apenas iluminados los dos por las pantallas de nuestros portátiles, a kilómetros de distancia, conectados por palabras e imágenes, por nuestra excitación y nuestros orgasmos.


Guardo en mi memoria tardes de sexo compartido, juntos, inseparables, desinhibidos.


Veo tus imágenes masturbándote y vuelvo a excitarme, a masturbarme, a dejarme llevar al sentir tus orgasmos, tus jadeos y tus palabras entrecortadas.  


Y vuelvo a correrme contigo.  Y a reirme contigo. Y ++

viernes, noviembre 03, 2017

Siento

No tengo ganas de ser comedido. Prefiero decir y escribir aquí lo que siento.

Y siento excitación ahora mismo con esta imagen.

Esta invitación a la contemplación.

Invitación a la caricia por encima de esa tela que más que vestir, desnuda.

Siento el deseo saborear.

Siento que necesito sentir el calor y la humedad que hace días echo de menos.

Siento que no sienta la excitación que recorre mi cuerpo, desde mi nuca hasta mi espalda, desde mis labios a la delicada piel de mi glande.



Gracias

Aunque jamás lo leerás, gracias.

Gracias por descubrirme que podía disfrutar de más placer.

Era tu vicio, pero lo hiciste mío.