viernes, septiembre 28, 2007

Otra vez sin ti...


... y muerto de ganas de compartir contigo tantas
cosas...























Otra noche de sueños...

domingo, septiembre 23, 2007

Nada



Nada. Días sin nada. Absolutamente nada. Sólo yo y como muchas otras veces, mi mano.


Nada de nada.


Mi deseo se encuentra con nada.


Promesas, y luego nada.


Y como os dije que os contaría mi vida allá va: nada.


O casi nada.


Mi mano, mi deseo, mi imaginación.


Al menos, me encanta masturbarme.




Más de messenger

Fue una conversación de messenger de lunes por la mañana. Lunes lluvioso pero excitante.

Yo estaba en una cafetería haciendo tiempo con mi portátil cuando entró ella. Charlamos un rato de cosas varias, y pronto derivamos uno de nuestros temas favoritos: el sexo.

No pasó mucho rato cuando yo confesé mi excitación y ella la suya. La verdad es que estaba allí sentado, con una erección terrible, y confesándole mis deseos de masturbarme y leyendo que ella ya lo estaba haciendo.

Fue entonces cuando ella me preguntó si había alguna mujer. La había, sola, y atractiva. Ya me había mirado curiosa varias veces.

Mi interlocutora me sugirió: levántate, mirando a los ojos a esa mujer, pasa tu mano por tu paquete, y sin dejar de mirarla dirígete a los servicios. Luego me cuentas lo que pasa.

Así lo hice, y como si animada por la mujer del messenger, la del bar se lavantó y me siguió.

Me dirigí por el pasillo que lleva a los servicios, ella detrás, cuando ella se metió en el servicio de señoras, me agarró y me arrastró allá dentro.

"Te he estado observando, no se ni con quién ni de qué hablabas, pero tu excitación te delata"

Y allí, en uno de los servicios, se agachó, liberó mi polla y comenzó a lamerla, mientras su mano se perdía bajo su falda, entre sus piernas, y comenzaba a acariciarse al ritmo que su boca me devoraba.

Me la comió así, por puro placer de comerme, por el placer de verme gozar, de oirme gemir, de sentirme explotar en una deliciosa corrida y de saborearla hasta dejarme vacío y exhausto.

Cuando terminó, se levantó, sin dejar de acaricarse, me besó, y se corrió mientras su boca inundaba la mia con mi sabor.

Sin decir nada, se ajustó la ropa, yo la mia, salimos, y seguí mi sesión de messenger contándole lo ocurrido a mi interlocutora, por poco tiempo, pues yo tenía una cita a los pocos minutos.



Por la tarde volví a conectarme y allí estaba ella. Comenzamos de nuevo a charlar de lo de la mañana, y de nuevo nos excitamos como auténticos animales. Esta vez yo estaba en el cocha, en un área de servicio casi vacía.

"dame tu número y te llamo"

Cuando comenzamos a charlar, estábamos los dos masturbándonos. Yo en el coche, la polla en mi mano, oyendo su deliciosa y excitada voz contándome como sus dedos acariciaban su excitado coño, y yo, entre jadeos, como me estimulaba y estaba a punto de correrme con ella.

Fuí yo el que se adelantó, y me quedé unos minutos animándola a ella, extasiado, embelesado con sus gemidos, embrujado por su voz, dulce, sensual, atrapado en su orgasmo.

Fué delicioso compatirlo con ella, como las otra veces que lo hemos hecho juntos por messenger.

Lo único malo de esta historia es que al menos una parte, es una fantasía. ¿Cual?... la que vosotr@s querais.

jueves, septiembre 20, 2007

Malito

Estoy un poco malito, y llego agotado a casa después del trabajo...
A lo mejor necesito algún cuidado...


(En seguida me recupero y sigo)

martes, septiembre 11, 2007

Primer contacto

Dormitábamos en la siesta cuando comenzamos a acariciarnos, despacio, casi perezosos. Nuestras bocas se buscaban, pero eran nuestras lenguas las que se encontraban, se lamían, y poco a poco nos despertaban del sopor de la tarde.


Nuestras manos se adentraron bajo las sábanas y con leves roces comenzaron a despertar nuestros sexos de varios días de inactividad casi total. Ella entreabrió sus piernas permitiéndome acarciar con las yemas de mis dedos todo su coño.


Sentí sus primeros jadeos y me volví hacia mi mesilla. Saqué el virador que nunca había querido utilizar, y lo conecté. Ella me miró un poco perpleja, pero se dejó hacer.


Lo acerqué a su rajita entreabierta y lo deslicé suave y lentamente, recorriéndola entera, hasta parar en su clítoris. Saqué el tubo de lubricante y puse una pequeña cantidad en la punta para que se deslizara mejor, y aceleré un poco la velocidad del vibrador.


Ella comenzó a gemir, y se dejó seducir por el juguete que había tenido olvidado y casi despreciado en la mesilla por tanto tiempo, y aunque no terminamos de explorar todas las posibilidades del aparato, ya que se incorporó y se sentó sobre mi para que terminara con mi lengua mientras ella me comía la polla en un delicioso 69, creo que pronto os podré contar más historias con nuestro nuevo amigo.


domingo, septiembre 09, 2007

Nada


Nada. Así fueron mis vacaciones en tema de sexo.
Nada de nada.
Bueno, casi nada.
Solo...