miércoles, agosto 05, 2026

Diario íntimo (rescatado de hace 10 años)

Este post comencé a escribirlo en agosto del 2007.  Y aquí se quedó, en borradores.  No se si por pudor mío o por qué, pero curioseando en esos posts nunca publicados, me lo he encontrado, lo he releido y he decidido terminarlo y publicarlo. Casi lo había olvidado, pero descubrí que para el placer, los límites a veces los tenemos en nuestra cabeza. 


Querida:

Ya sabes que siempre ha sido un placer hablar contigo, contarte cosas y leer las tuyas, y que te había comentado el morbo que en ocasiones había sentido a lo largo de nuestras charlas al entrar en temas más íntimos.

Has de saber que el morbo, el placer, se multiplicó el día en que la conversación fue más allá, subió la temperatura, y a través de nuestras cams compartimos algo más que una conversación.


Empecé a excitarme cuando me contaste que el día anterior te habías comprado un vibrador en un sex shop y me enviaste el enlace de una página web para que lo pudiese ver. Me contaste con algunos detalles como lo habías estrenado por la noche en tu cama, y te conté como a mi me encantaría que a mi pareja le gustase jugar con uno.


De hecho te conté que le había comprado uno hace unos años,  pero que estaba sin estrenar. Fuí a buscarlo, encendí la cam y te lo enseñé. Me sorprendiste con tu pregunta: "¿Nunca lo has utilizado tú? Tengo un amigo que lo usa para estimularse el punto G mientras se masturba".


Jamás se me había ocurrido, y, la verdad, al principio me dió un poco de aprensión la idea, aunque no sé, en ese momento también pensé que por qué no probar.  Había leido sobre el punto G masculino y sentía curiosidad.


Fué entonces cuando te conté que me había excitado con la conversación. Tu me veías por la cam y me preguntaste que qué iba a hacer. Te lo dije sin rodeos: me iba a masturbar.


Yo no tenía claro qué me ibas a contestar, pero en seguida me propusiste que lo hiciera en la cam si aquello me gustaba... aquello me volvió loco, pero te propuse que conectases la tuya, verte al menos tu cara. Cuando ya te estaba viendo me volviste a sorprender con una pregunta: "¿quieres jugar? ¿harás todo lo que te diga?"


Me moría de ganas por hacerlo, te dije que sí, y pudiste comprobar que obedecí cada una de tus instrucciones.


Siguiendo tus indicaciones, comencé desabrochando mi camisa y tocando mis pezones. Humedecí mis dedos con saliva y seguí apretándolos despacio. Me quité el pantalón y el slip, y me incorporé y pudiste ver mi polla totalmente erecta mecida por mi mano.


Acaricié mi capullo, siempre siguiendo tus instrucciones. Luego agarré mi polla por el tallo, y comencé a mover la mano arriba y abajo. Con la otra agarré mis huevos y los apreté. Tu mirabas.


Me volviste a sorprender. Me pediste que cogiera el vibrador y lo pusiera en marcha. Me pediste que lo pasara por mi capullo.  Lo acerqué y sentí por primera vez aquella deliciosa vibración en las zonas más sensibles de mi glande.
 

Me preguntaste "¿te gusta?"... ¡Claro que me gustaba! Era excitante, nuevo y diferente.  Y seguí un rato, explorando, mientras tu mirabas boquiabierta mis movimientos, hasta que volviste a hablar: "Ahora quiero que eches un poco más atrás la silla, y que te pongas cómodo, abierto... vas a agarrar tus huevos, quiero que los sientas y que sientas la presión en ellos, y que ensalives tu mano y vuelvas a acariciar tu capullo".


Me eché hacia atrás, me abrí de piernas e hice lo que me acababa de pedir.  Yo estaba súper excitado, y hubiese seguido así, acariciando despacio mi glande, hasta correrme, pero en seguida volviste a hablar:


- "Chúpate un dedo... así... ahora quiero que lo acerques a tu ano y acaricies la entrada"


Yo lo hice... me dió un poco de reparo estar así, frente a ti, a pesar de la distancia, mientras me mirabas, abriéndome más de piernas sobre la silla para que vieses como mi dedo jugaba en la entrada de mi ano.  Me daba reparo pero me estaba gustando la sensación.


-"Introdúcelo un poco, despacio.  Si necesitas, dale más saliva".


Mi dedo comencó a entrar... lentamente... hasta notarlo entero dentro mientras la mano libre continuaba acariciando mi capullo.


Tu mirada y tu cara te delataban, pero te pregunté "¿te estás excitando?", a lo que contestaste "uff... muchísimo... pero no pares... sigue notando el dedo, muévelo, sácalo, siente si entra bien".


La resistencia inicial de mi ano y mi cabeza se iban diluyendo, y me dejaba llevar por tus instrucciones y mis sensaciones.


Sabía que me ibas a pedir más y no me equivoqué: "ahora quiero que cojas el juguete y lo chupes bien, que lo lubriques".  Lo hice, mirándo tus ojos.  Me excitaba ver lo que estaba provocándote a ti también, y los movimientos de tus manos bajo la mesa te delataban.


"Acércalo a la entrada de tu culo y ponlo en marcha".  Lo hice, noté la vibración y me sorprendió la sensación tan placentera que podía arrancar de esa zona de mi cuerpo.  Lo dejé unos instantes hasta que me dijiste "empuja un poco, que entre, despacio.... no te vayas a hacer daño".


Empujé.  Despacio. Abierto de piernas deslicé despacio el juguete dentro de mi ano.  Te dije "me cuesta... me duele un poco... pero me encanta la sensación".  Confiaba en ti, y que me ibas a descubrir algo nuevo.

"Sigue despacio... quiero que lo muevas y sientas la vibración... busca el punto que más placer te de, delante, lo sentirás seguro con la vibración... dime cuando lo encuentres y sigue allí sin dejar de acariciarte la polla".


Me sorprendió que había entrado casi todo el vibrador en mi ano... y que la sensación, a pesar de la resistencia inicial, era deliciosa.  Lo moví bien abierto, para que lo vieras dentro de mi, y dí un respingo al notar ese punto... yo ya casi jadeaba y no podía hablar.  Sentía sensaciones nuevas, deliciosas, un placer que irradiaba desde dentro, recorría mi cuerpo, mis entrañas, mi polla.


Entonces tu echaste hacia atrás tu silla, y me enseñaste como estabas, desnuda de cintura para abajo, tus dedos en tu clítoris.Entonces alargaste la mano y me enseñaste tu juguete, aquel que había iniciado nuestra conversación, y comenzaste a follarte con el,  uno de esos que a la par tienen una parte que alcanzaba a acariciar tu clírotis mientras te lo introducías.   Verte así me puso aún más cachondo.


Me pediste que no parara, que siguiera, que quería que me corriese así, que lo hiciese con la vibración y la presión del juguete en ese nuevo y delicioso punto de placer.


Era delicioso... la vibración, mi culo lleno con una sensación nueva y extraña, mi mano en mi capullo... jadeaba...  estaba excitadísimo y me movía y gemía como jamás antes a la hora de masturbarme, y grité como nunca al correrme entre espasmos, llenando mi vientre de semen y escuchando tu orgasmo en la pantalla.  


Nos quedamos un rato medio agotados... nos compusimos un poco y, ya más tranquilos, me preguntaste si me había gustado.  Ya lo habías visto tu directamente, pero te conté cuanto me había gustado, y te describí como pude esas nuevas sensaciones... además todo lo que supuso seguir tu guía, tus instrucciones.

Me comentaste que quizás a partir de ese Nunca se sabe 😜 le daría más juego al vibrador.  He de decir que sí.  Que a veces, excitado, si estoy tranquilo, lo saco de su escondite y me da un extra de placer.  

Aunque nunca ha sido como aquella primera vez, contigo como guía, como espectadora, cómplice y compañera de orgasmos.

3 comentarios:

  1. Y lo tenías guardado?

    Uf... reconozco que ha hecho que mi respiración se pusiera cada vez más fuerte y cierto calor recorre mi entrepierna... me ha encantado leerte. Miraré mi juguete de otra manera de aquí en adelante...

    Un besin.

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  2. Gracias por tu comentario Peke.
    Guardado y bien guardado estaba... pero salió de ese cajón de las cosas inútiles.
    Me alegro de haber subido la temperatura...
    Besos

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  3. Anónimo8:39 p. m.

    Hola Arnand. Me comentaste hace una semana en mi blog y quería darte las gracias. Eres bienvenido cuando quieras, es todo un placer.
    Y decirte que me ha sorprendido tu manera de relatar la experiencia. Muy natural, sin tapujos. ¿A quién no le gusta jugar así de vez en cuando?

    Estaré presente por aquí. Ya te sigo.
    Un beso.

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