Hay una parte de lujuria, otra de devoción y otra de pura obsesión cuando poco a poco deslizo por tus glúteos y muslos esas últimas barreras que me impiden tenerte toda para mí, tú verdadero objeto de mi puto deseo, tú musa de mi erección, tú reina de mi alma y dueña de mi cuerpo, tú fuente que calma mi sed, carne que vacía mi sexo, mirada en la que perderme, lengua con la que alimentarme, pechos en los que refugiarme.

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