Me cautivaste y no he dejado de recordarte e imaginarte.
Me cautivaste y te he deseado en la soledad de la noche cien veces.
He imaginado tus besos, tus caricias, tu piel, tu entrega.
Te imagino, te deseo, y quiero poseerte, así, sobre ti, agarrado a ti, jadeando sobre ti...

Imaginar a alguien que deseas, cerrar los ojos y besar, acariciar..., ke bonito tener a alguien paseandose por tus pensamientos.
ResponderEliminarSaludos de AguA desde mi LunA
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Los recuerdos de un anhelo instisfecho alimentan aún más el deseo...O lo consigues o te consumirá
ResponderEliminarNo se hasta que punto un recuerdo en la soledad de la noche puede engañar nuestros sentidos y hacernos idealizar a la persona deseada...
ResponderEliminarSin duda su aparicion y la nitida sensacion de tenerlo (a) junto a nosotros, exalta nuestros sentidos..pero tambien nos hace cautivos de nuestras propias ensoñaciones...en la que casi por magia nos vemos en ellos envueltos.
Besos.
El desasosiego va en aumento...limpia el alma espera inquieta a quien libere sus pasiones...y la humedad se hace latente....
ResponderEliminarCreo que haces mas que recordar :)
ResponderEliminares una pérdida de tiempo soñar y desear. Hay que sentir, apasionarse, vivir, amar. Prefiero historias reales.
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