Si crees que te puedes sentar así a mi derecha en el asiento del copiloto sin que mi mano se lance a tu muslo, moviéndose curiosa por el delicado encaje que limita con tu piel, despacio, atreviéndose poco a poco a rozar la tela que esconde tu sexo para luego buscar con mis dedos los delicados pliegues de tu sexo y bucear en tu humedad hasta que me deleites con los jadeos de tu delicioso orgasmo, estás equivocada.
Yo no puedo, ni quiero, resistirme.
Piensa que a lo mejor lo hace de manera deliberada para que no te resistas.
ResponderEliminarBesos.
Lunna.
Lo mejor es cuando no te puedes resistir...
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