No me provoques...
O sí... hazlo.
Provócame.
Y luego tómame de la mano y llévame al lugar escondido.
El lugar donde el frío vidrio lo cambies por el calor de mi piel.
Donde tu lengua se deleite para mi deleite.
Hazlo y explora cada uno de los puntos que hacen que me desmaye de placer.
Despacio. Toma tu tiempo.
Hoy quiero que sí, que me provoques y que sea tu lengua la que despacio me lleve al éxtasis.
Como tu sabes que me gusta.
Como tu sabes que me tienes rendido para ti.
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