¿Te dejas?
Porque si te dejas empezaré acariciando tus nalgas, tus muslos, tu espalda.
Besaré tu nuca y bajaré lamiendo cada vértebra hasta aterrizar entre tus nalgas.
Me situaré entre tus piernas mientras mis labios mordisquean tus glúteos, buscando poco a poco el canal que me conduce a tus rincones más secretos, más deliciosos, más placenteros.
Y buscaré con mi lengua cada pliegue, cada rincón de tu ano y de tu sexo que sean capaces de arrancarte un respingo, un suspiro, un jadeo.
Y encontraré la manera de provocarte el delirio de ese orgasmo que será el aperitivo de una larga noche.
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