Sabías que me ibas a sorprender.
Sabías que me ibas a excitar.
Sabías que tus movimientos mostrándome tu nueva adquisición me iban a hipnotizar.
Sabías que iba a querer más. Que el juego lo querría alargar, complementar.
Sabías que dármelo, presentármelo así, despertaba un intenso deseo de comerte y poseerte así.
Sabías que al dármelo, tendrías todo lo que desearas de mi... Y que quizás tú sorpresa acabaría siendo otro vixio conmigo... En mi.
Sí, amor y sexo, son divertidos cuando son mutuos.
ResponderEliminar