Nada. Días sin nada. Absolutamente nada. Sólo yo y como muchas otras veces, mi mano.
Nada de nada.
Mi deseo se encuentra con nada.
Promesas, y luego nada.
Y como os dije que os contaría mi vida allá va: nada.
O casi nada.
Mi mano, mi deseo, mi imaginación.
Al menos, me encanta masturbarme.

Y hacerlo mientras te miran..o te escuchan...o lo comparten contigo del otro lado de un ardiente auricular?...
ResponderEliminar....Porque quién no se encanta buscando su placer?...qué pasará por tu mente mientras lo haces....quién fuera ella!!!..para transformar esa nada en un torrente...para escuchar lo que se te escapa entre gemido y gemido....
Besos...en lugar de Nada,te dejo...
y sentir que es su mano la que te acaricia
ResponderEliminary que son sus gemidos los que oyes
y sus suspiros acarician tu cuello y entonces la excitación te recorre como una corriente electrica por todo tu cuerpo y....
besotes
lágrimas de mar
Han sido muchas las ocasiones en que he buscado que mi mano se transforme en "él"...
ResponderEliminarCuantas veces me he quedado con las ganas..de sentirlo...pero por variadas razones no puede ser...
Lo que no es excusa para dejar de tenerle y disfrutarle...
Esa caricia inspirada....y los orgasmos obtenidos...siempre llevan su nombre (o sus nombres)...
Maria Alexandra
Mejor solo..que mal acompañado...
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