Me miraste tímida y me confesaste una de tus fantasías. Te sonreí pícaro y te pregunté, para tu sorpresa, "¿Cuando?".
Estabas nerviosa cuando empecé a besarte ante la mirada de nuestro invitado. Los tres de pie, tu y yo abrazados, acariciándonos bajo nuestras ropas, y cuando le hice un gesto para que se acercara, me separé un poco y giré tu cara para que le besaras.
El se entregó a tu beso y comenzó a acariciarte, yo separé tu mano de mi entrepierna y la acerqué a la suya. Quería que notases su polla dura, esa polla que yo quería que también disfrutaras como juguete en nuestras sábanas, y que te dejaras llevar por tu deseo y placer.
Y así lo hicimos, desnudos los tres gocé mientras le acariciabas, mientras lo devorabas, mientras follabas. Te corriste con nuestras lenguas, con nuestros dedos, con nuestras pollas, y nosotros nos corrimos con tus caricias, tu boca, tu humedad.
Una tarde deliciosa tras la cual me volviste a preguntar si te seguía deseando después de verte follar con otro hombre.
"Más que nunca. Te deseo más que nunca"
Me encanta como escribes, heces que lo sienta como si lo estuviera viviendo yo misma. Y me sorprende tu punto de vista...no sueles considerar el dominio o las relaciones de poder...incluso en este caso, el "otro" es un mero juguete ¿no le importa que le usen?
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario.
ResponderEliminarEn realidad nosotros lo usamos y el nos usa, ¿no?. Es un invitado que disfruta y goza con nosotros y nosotros compartimos nuestro placer con el. Pero el concepto "juguete" viene porque lo importante en una historia así sería mi pareja y mi relación con ella. La tercera persona, sea el o ella, es un elemento que ha de servir para enriquecer nuestra relación y sexualidad. Una aventura o una locura juntos.