
Yo no tenía muy claro lo de compartir... pero dimos ese paso.
Y desde el momento en que entró en el juego otra polla, desde el momento en que la vi disfrutar tanto, cuando se dejó llevar, cuando se perdió la cuenta de sus orgasmos, cuando la vi comer, lamer, follar, jadear, correrse con otro, cuando aprendí a disfrutar viéndola, cuando entendí que me regalaba la posibilidad de contemplar como espectador su pasión, su entrega y sexualidad, cuando ella se sintió tan libre como para disfrutar plenamente del sexo sin tabúes, cuando me miraba a los ojos con cara traviesa mientras nuestro amigo se corría sobre sus pechos, y cuando, ya solos, compartimos los recuerdos e imágenes de esa tarde, y, de nuevo excitados, volvimos a corrernos juntos, follando como hacía días, entonces, en ese momento, nos dimos cuenta de que compartir nos había unido más que nunca.
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